Dos años después de vendernos su biblioteca completa, don Efraín nos volvió a escribir. Buscaba un libro específico: una edición de poesía que había sido de su esposa, ya fallecida, que se le había ido entre las cajas sin que se diera cuenta a tiempo.

Revisamos nuestros registros, pero ese ejemplar en particular ya había encontrado comprador meses atrás. No podíamos recuperarlo.

Fue una conversación difícil. Le explicamos con honestidad que no siempre es posible rastrear un libro específico una vez que sale de nuestras manos, sobre todo si pasó tiempo.

Le ayudamos, en cambio, a buscar la misma edición en librerías de viejo y mercados de libros usados, y unas semanas después nos escribió: había encontrado un ejemplar casi idéntico.

No era el mismo libro exacto, pero se acercaba lo suficiente para lo que buscaba: tener de nuevo esas palabras en sus manos.

Contamos esta historia porque también es honesta: no siempre podemos devolver lo que ya salió de una casa. Por eso, si dudas de un libro en el momento de la revisión, sepáralo antes de decidir. Después puede ser más difícil, o imposible, recuperarlo.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

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