Entre casi mil libros de la biblioteca del profesor Aurelio, revisamos título por título como siempre. En una novela de mediados del siglo pasado, encontramos una firma en la primera página: la del propio autor.

El profesor Aurelio no lo recordaba. Había asistido a una presentación de libro hacía más de cuarenta años, y aparentemente el autor firmó varios ejemplares esa noche, incluido el suyo.

Verificamos la firma comparándola con otras conocidas del mismo autor. Coincidía. Era un ejemplar firmado de una primera edición, mucho más valioso de lo que cualquiera hubiera imaginado en ese librero.

El profesor decidió conservarlo, claro, pero también nos agradeció haberlo encontrado: llevaba décadas ahí, sin que nadie supiera lo que tenían enfrente.

Este tipo de hallazgos son parte de por qué revisamos cada libro con calma, título por título. Nunca se sabe qué firma, dedicatoria o edición especial puede estar escondida entre cientos de libros aparentemente comunes.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

Escribir por WhatsApp