Cuando empezamos a organizar la biblioteca de la maestra Concepción, pensamos que nosotros seríamos quienes le enseñáramos sobre cuidado de libros. Terminó siendo al revés.

Concepción, maestra de primaria jubilada, tenía un sistema propio de conservación que había desarrollado durante décadas: bolsitas de gel de sílice recicladas de zapatos nuevos, guardadas entre los libros más antiguos para controlar la humedad.

También nos enseñó a usar hojas de papel bond sin ácido como separadores, en vez de post-its o recortes de periódico que con el tiempo manchan las páginas.

Sus trucos no venían de ningún manual, sino de años de prueba y error cuidando su propia colección, con recursos simples y accesibles, sin gastar en materiales especializados.

Desde entonces, hemos incorporado varios de sus consejos a cómo trabajamos con otras bibliotecas, dándole crédito siempre que alguien pregunta de dónde salió la idea.

A veces el mejor conocimiento de cuidado no viene de un especialista, sino de alguien que simplemente amó sus libros lo suficiente como para aprender, con el tiempo, a protegerlos bien.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

Escribir por WhatsApp