El doctor Salvador estudió medicina parte de su carrera en París, y toda su vida conservó tratados de cirugía y anatomía en francés, además de sus libros en español.

Cuando murió, su hija Reyna heredó la biblioteca completa. No hablaba francés, y no sabía si esos libros tenían algún valor fuera del idioma que ella no entendía.

Le explicamos que los libros técnicos en otros idiomas, sobre todo si son ediciones especializadas o de época, sí tienen público propio: coleccionistas de historia de la medicina, bibliotecas universitarias con programas de intercambio, lectores bilingües interesados en el tema.

Separamos la colección en francés del resto, y encontramos destino para ambas partes en cuestión de semanas.

Reyna se quedó con dos libros que tenían el sello de la universidad donde su papá estudió, aunque no entendiera una palabra de su contenido.

Si heredaste libros en un idioma que no dominas, no asumas que perdieron su valor solo por la barrera del idioma. Revísalos con calma: el tema y la especialización importan tanto como el idioma en que están escritos.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

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