Una colección de libros de arte y fotografía, heredada por Leocadio, no encontraba comprador con la rapidez que esperaba, aunque el material era de buena calidad.
Nos preguntó si había alternativas a la venta tradicional, porque quería que esos libros circularan pronto, en vez de que se quedaran meses esperando comprador.
Nos acordamos de un hospital público que había mencionado, en otra ocasión, que buscaba decorar sus salas de espera con algo más cálido que las paredes vacías.
Coordinamos la donación de parte de la colección: los libros de arte, con sus imágenes grandes y coloridas, se colocaron en mesas de las salas de espera de consulta externa, disponibles para hojear mientras los pacientes aguardaban su turno.
El personal del hospital nos contó que se habían vuelto populares entre acompañantes y pacientes, una distracción sencilla en momentos de espera que suelen ser tensos.
Si tienes libros de arte o fotografía que buscan un destino rápido, considera hospitales, clínicas o consultorios con salas de espera. Es un destino poco común, pero que agradece justamente el tipo de libro que se puede hojear sin necesidad de terminarlo.