Doña Remedios nos llamó preocupada: varios libros de su librero tenían unas marcas pequeñas, como polvo dorado, en los lomos y entre las páginas.

No eran manchas de humedad. Era polilla de libro, un insecto pequeño que se alimenta del pegamento y el papel en ambientes húmedos y poco ventilados.

Le explicamos que no era motivo de alarma, pero sí de atención: hay que sacar los libros afectados, ventilarlos al sol indirecto un par de horas, y limpiar el librero a fondo antes de regresarlos.

Los libros con daño más profundo en el lomo los separamos para revisión aparte. La mayoría de su colección se salvó sin problema.

Doña Remedios ahora airea su librero cada tres meses, y ya no ha vuelto a tener el problema.

Si ves marcas doradas o pequeños agujeros en tus libros, mantén la calma. Sácalos, ventilalos, limpia bien el mueble y evita la humedad. La polilla de libro se controla fácil si se atiende a tiempo, y eso no significa que tengas que deshacerte de la colección.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

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