El despacho de arquitectos donde trabajaba Onesimo decidió cerrar su oficina física y operar completamente desde casa. El problema fue la biblioteca técnica acumulada en quince años de proyectos.
Manuales de construcción, normas técnicas, catálogos de materiales ya descontinuados: varios libreros completos que no cabían en ningún departamento.
Entre los tres socios decidieron qué conservar cada uno en su propia casa, y qué ya no tenía sentido cargar a espacios más chicos.
Revisamos la colección completa en la oficina, antes de que se entregara el local. Separamos manuales todavía vigentes, que cada socio se llevó a su nueva oficina en casa, de catálogos y normas ya descontinuadas.
El cierre de la oficina se sintió menos abrumador con la biblioteca ya resuelta, en vez de sumarse a las demás decisiones de la mudanza.
Si tu oficina va a cerrar su espacio físico, revisa la biblioteca técnica antes del último día. Separa lo vigente, que sí conviene llevarte a casa, de lo descontinuado, que ya no necesitas cargar de mudanza en mudanza.