Don Filemón tenía un cuarto de billar en su casa, y junto a la mesa, un librero completo de novelas de vaqueros, policiacas de bolsillo y almanaques deportivos de décadas distintas.

Su nieto heredó la casa completa, y dudaba si esa biblioteca contaba como algo que valiera la pena revisar, comparada con lo que él imaginaba como libros importantes.

Le explicamos que los libros populares, de género o de bolsillo, también tienen destino: coleccionistas de novela de vaqueros y policiaca clásica, lectores nostálgicos, y bibliotecas comunitarias que buscan justamente lectura ligera y accesible para todo tipo de público.

No tratamos esta biblioteca como menos valiosa que una de derecho o filosofía, solo como distinta. Cada tipo de libro tiene su propio público, y el trabajo es encontrarlo, no juzgar el género.

Su nieto se quedó con un par de novelas que recordaba haber visto en la mesa de billar de niño, y el resto encontró destino entre coleccionistas del género y una biblioteca comunitaria de barrio.

No todas las bibliotecas tienen que ser eruditas para merecer un buen destino. Los libros populares, de género o de entretenimiento también tienen lectores esperándolos, y los tratamos con el mismo cuidado que cualquier otro.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

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