Dentro de un álbum de fotografía de los años ochenta, en la biblioteca de la familia Contreras, encontramos un sobre pequeño con quince fotos Polaroid, nunca antes vistas por la generación más joven de la familia.
Eran fotos de una fiesta de quince años, con peinados y ropa que hicieron reír a todos los presentes durante la revisión, incluida la propia festejada, ahora ya abuela.
Nadie recordaba haber guardado esas fotos específicamente ahí, dentro de ese libro en particular. Probablemente alguien las usó como separador temporal, hace más de treinta años, y ahí se quedaron.
La tarde de revisión se detuvo casi veinte minutos mientras la familia completa veía cada Polaroid, identificando caras, recordando nombres, riéndose de los años ochenta.
Nosotros esperamos con gusto. Este tipo de hallazgos son, honestamente, de las mejores partes del trabajo: memoria familiar que reaparece sin avisar, en medio de una revisión común y corriente.