Había un clóset en la casa de Valentina que nadie abría desde hacía tres años. Ahí guardó los libros de su papá cuando murió, sin saber qué hacer con ellos.

Cuando llegamos, nos recibió con una disculpa: "perdón por el desorden, nunca supe por dónde empezar". No hacía falta disculparse. Es de las cosas más comunes que vemos.

Empezamos por el primer estante, no por decidir todo de una vez. Fuimos sacando libros de uno en uno: historia, algo de arqueología, varias novelas con dedicatorias de cumpleaños.

A la mitad, Valentina ya no preguntaba qué hacer con cada libro. Solo nos contaba quién se lo había regalado a su papá, o en qué viaje lo había comprado.

Terminamos en menos de dos horas. El clóset quedó vacío, y ella se quedó con los diez libros que sí quería conservar.

Si te pasa lo mismo, no empieces por decidir todo el conjunto. Empieza por un solo estante o una sola caja. Revisa qué hay, sepáralo del resto, y sigue con el siguiente. Así se avanza sin sentir que estás traicionando nada.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

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