Dentro de una novela de espias, en la casa de la familia Bustamante, encontramos un boleto de avión de Aeroméxico fechado en 1986, ruta Ciudad de México, Madrid.

Se lo mostramos a don Aurelio, el dueño de la biblioteca, que se quedó callado un momento antes de reconocerlo: era el viaje de su luna de miel.

No recordaba haber guardado el boleto ahí. Probablemente lo usó como separador hace casi cuarenta años y se quedó olvidado entre las páginas.

Se rió, le tomó una foto al boleto, y nos dijo que se lo iba a mandar a su esposa por el chat familiar.

Encontramos boletos, recibos, fotos y cartas con más frecuencia de la que uno pensaría. Casi siempre se los entregamos a la familia, aunque parezcan papeles sin importancia. A veces son justo lo contrario.

Por eso, si estás por dar destino a una biblioteca, revisa cada libro antes de que salga de casa. Vale la pena por su valor, y también por lo que puede seguir guardado adentro después de tantos años.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

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