Después del sismo de septiembre, varios centros de acopio en la ciudad recibieron ayuda de todo tipo: agua, comida, ropa, y también libros para las bibliotecas de escuelas dañadas.
Una familia de la colonia Roma nos buscó porque quería donar parte de su biblioteca a uno de esos centros, pero no sabía si los libros eran una prioridad en medio de tanta otra necesidad.
Le explicamos que sí tienen lugar, pero en el momento correcto: primero va el apoyo urgente, y los libros llegan después, cuando las escuelas empiezan a reconstruir su rutina y sus espacios de lectura.
Coordinamos la entrega directamente con un centro de acopio que ya tenía ese segundo filtro organizado, para no estorbar la logística de la ayuda más inmediata.
Semanas después, esos libros formaron parte de la biblioteca provisional de una primaria que había perdido casi todo su material.
Si quieres donar libros después de un desastre, pregunta primero por el momento adecuado. La ayuda urgente va antes; los libros son igual de valiosos, pero llegan mejor cuando ya hay un lugar y un tiempo para recibirlos con cuidado.