Cuando Águeda nos llamó, tenía cuarenta tomos de una enciclopedia que había comprado a plazos hace treinta años para sus hijos. Ya adultos, nadie la usaba.
Le explicamos algo que a veces cuesta escuchar: las enciclopedias impresas, por más cuidadas que estén, casi nadie las pide hoy. La información cambió de formato, y las escuelas ya no las reciben.
Águeda se quedó pensando. No quería tirarlas, pero tampoco sabía qué otra opción tenía.
Le sugerimos un centro de reciclaje de papel certificado, que procesa el material de forma responsable cuando ya no hay circulación posible. No es el destino que uno imagina, pero es mejor que la basura común, y evita que se queden acumuladas sin sentido.
Del resto de su biblioteca, que sí tenía buen destino, nos llevamos varias cajas para revisión y venta.
Si tienes enciclopedias o libros de texto de ediciones muy viejas, no te sientas mal si no encuentran quien las quiera. Busca un centro de reciclaje de papel responsable antes que la basura. Y para el resto de tu biblioteca, sí conviene revisar título por título: casi siempre hay más valor del que parece.