A finales de julio, un kínder de Xochimilco nos buscó: querían armar un rincón de lectura para el nuevo ciclo escolar, pero el presupuesto no alcanzaba para comprar libros nuevos.
Por esas fechas, veníamos de revisar la biblioteca de una familia con hijos ya grandes, llena de cuentos infantiles en buen estado que ya nadie leía en casa.
Coordinamos la donación directa: cerca de ochenta cuentos, la mayoría con ilustraciones grandes y pastas duras, perfectos para niños de tres a cinco años.
La directora del kínder nos mandó fotos semanas después: el rincón de lectura ya estaba armado, con los cuentos acomodados por color en un estante bajito, a la altura de los niños.
Si tienes cuentos infantiles en buen estado, los kínders y primarias públicas casi siempre los reciben con gusto, sobre todo si tienen ilustraciones grandes y pastas resistentes. Es de las donaciones que más rápido encuentran destino.