Cuando alguien nos dice que no sabe por dónde empezar a reducir su biblioteca, le proponemos responder unas preguntas simples, libro por libro o estante por estante.
¿Lo he abierto en los últimos dos años? ¿Lo volvería a comprar si lo perdiera hoy? ¿Tiene una dedicatoria o una historia que me importa? ¿Lo tengo repetido en otro formato o edición?
Con Práxedes funcionó así: de doscientos libros de su estudio, solo quince pasaron las cuatro preguntas con un sí claro. El resto tenía respuestas dudosas, y eso ya le daba una pista.
No hace falta que la respuesta sea perfecta. Estas preguntas no buscan obligarte a nada, solo te ayudan a ver con más claridad qué libros siguen siendo parte activa de tu vida y cuáles ya cumplieron su etapa.
Guarda esta lista para cuando te toque reducir tu biblioteca, sea por mudanza, espacio o simplemente por orden. Ayuda más que decidir todo de un vistazo.