Ana Sofía es hija única. Cuando murió su papá, no tuvo con quién compartir la decisión sobre su biblioteca de casi dos mil libros, acumulada durante toda una vida de lectura.
Nos contó que eso era lo que más le pesaba: no tener un hermano con quien discutir, dudar, o simplemente repartirse la responsabilidad de decidir bien.
Le dijimos algo que quizás no esperaba: no existe una forma perfecta de hacer esto, ni siquiera entre varios hermanos. La decisión siempre se hace con la información y el tiempo que se tiene, no con una certeza absoluta.
Revisamos la biblioteca completa con ella, explicándole cada paso, para que sintiera que no estaba decidiendo a ciegas, aunque estuviera decidiendo sola.
Al final se quedó con cerca de treinta libros, los que de verdad le representaban a su papá, y confió en que el resto encontraría un buen destino, tal como se lo explicamos.
Si eres hijo único y te toca decidir solo sobre una biblioteca heredada, no busques la decisión perfecta. Busca información clara y date el tiempo que necesites. Estar solo en la decisión no significa estar solo en el proceso.